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AUTOR:
FABIO PERLIN

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viernes, 12 de octubre de 2012

Arquitecto Henrik Aberg / C.A.B.A / Av.Las Heras-Austria-P.de Melo y Sanchez de Bustamante / Hospital Bernardino Rivadavia (1880-87) / Parcialmente demolido



Antecedentes

Luego de la Batalla de Caseros que puso fin a la tiranía del General Don Juan Manuel de Rosas, la Sociedad de Beneficencia, creada por Bernardino Rivadavia en 1823 y eclipsada por el Restaurador de las Leyes durante todo su período, fue restablecida con todos los honores.
Casi de inmediato, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, notificó a la Comisión Administradora del Hospital de Mujeres, que había quedado caduco bajo la gobernación de Rosas, que ponga a disposición de las Damas de Beneficencia este establecimiento y todo cuanto le es relativo.
Más acá en el tiempo y luego de buscar infinidad de terrenos y solares aptos para la construcción definitiva de un nuevo hospital, el 9 de Diciembre de 1875, se firmó un convenio entre la Sociedad de Beneficencia y la Señora de Terry para las compras de unas tierras en las calles Chavango y Del Sar (Av.Las Heras y Sánchez de Bustamante), que desde 1874 contaban con la aprobación de la misma Sociedad, el Consejo de Higiene Pública y el propio Gobierno.Dos meses después se firmó la traslación de dominio.
El precio abonado fue de $1.300.000, menos de la mitad provenían del erario estatal, lo restante corría por cuenta de donaciones particulares y una suscripción pública.
La Presidenta de la Sociedad, Dolores Lavalle de Lavalle, la Tesorera Nicolasa Pita de Serantes y la colaboradora de la institución, Juliana Nóbrega de Huergo, fueron las encargadas de la parte compradora.
Por el lado vendedor, Mercedes Del Sar, viuda de Terry, a la sazón consejera suplente de la Sociedad de Beneficencia, y su hermana Margarita, que habían heredado de sus abuelos y que, según consta en la escritura, era "parte del último resto de la casa quinta conocida por de Del Sar".
El terreno adquirido lindaba con frente al Este, calle Chavango de por medio, con Gabriel Bouchet, al Oeste con Don José Giamello, por el Norte, calle de por medio con Don Francisco Bollini y por el Sur, con un terreno baldío que era limitado por un zanjón que servía de desague a las aguas pluviales, otrora arroyo Tercero del Norte en la época de Garay, luego calle Gallo y actual Austria.
A partir de ahí empezaba una larga y tediosa etapa de distintas comisiones que se encargarían de la construcción del nuevo hospital.Aunque la primera de ellas fue aprobada por el Gobierno el 18 de Julio de 1877 y cuatro dias más tarde se le solicitaba al arquitecto sueco Henrik Aberg del Departamento de Ingenieros, los planos definitivos que fueron entregados el 31 de Diciembre.





El nuevo hospital

Recién luego de tantas "comisiones constructoras", el 6 de Diciembre de 1880, pudo colocarse la piedra fundamental.Al acto concurrieron entre otros, el Fray Mamerto Esquiú, Obispo de Córdoba, el Gobernador de la Provincia, Dr.Juan José Romero, el Delegado Apostólico, Monseñor Matera, la madrina de la ceremonia y Vicepresidenta de la Sociedad, Rosario Peña de Bosch, el arquitecto Enrique (Henrik) Aberg, más algunos de los integrantes de la supuesta definitiva y actual "Comisión encargada de las obras", Cayetano Cazón, Juan Peña, el Dr.Pedro Antonio Pardo y el Dr.Rafael Herrera Vegas.El Presbítero Luis Garcia Zuñiga, estuvo a cargo del oficio religioso.
Bajo la dirección técnica del arquitecto Aberg, el 1 de Mayo de 1881, comenzó la construcción del nuevo nosocomio.
La distribución de los pabellones en el terreno se harían según las normas de higiene y salud en vigencia en Europa, que consistían en separarlos por amplios jardines, donde cada enfermo tuviera una necesaria superficie libre para facilitar su cura.
Se les dió una orientación Noroeste-Sudeste, con la intención del mejor aprovechamiento de la luz y separados entre ellos más de 50 metros, permitiendo así que los rayos del sol abarquen hasta la base de los mismos.
Agustín Ferrari fue el encargado de las obras de albañilería, mientras que las de carpintería, se les confiaron a Carlos Jackmann.
Aunque la parquización de los jardines, realizados en 1884, corrió por cuenta de la Comuna, bajo la tutela del Intendente Torcuato de Alvear, se decidió que se efectuaran en conjunto con el arquitecto Aberg pero con la total exclusividad de la Dirección de Paseos Públicos de la Municipalidad.Fueron entregados oficialmente al cuidado de la Sociedad de Beneficencia en 1888.

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El hospital estaba cercado por tres lados con un muro perimetral compacto, mientras que por el frente, sobre Chavango, presentaba una larga reja de hierro forjado con pilares de mampostería y entrada con puerta de dos hojas y dos más pequeñas a sus lados.
Los cinco grandes pabellones fundacionales, más la capilla,  fueron culminados en 1887 bajo la dirección del arquitecto Carl Heynemann, socio de Aberg desde hacía dos años, ya que éste puso punto final a su labor profesional en Argentina luego de 16 años ininterrumpidos de trabajo radicándose en Europa.
Eran de tres plantas y subsuelo y estaban designados con los números cardinales.A partir de la capilla, donde su ábside miraba entonces al cercano río, se ubicaron;a su izquierda el Pabellón 
N°1, detrás de éste el N°2, simétrico a éste último el N°3, que por desgracia fue demolido inexplicablemente en 1968 para liberarlo como estacionamiento, y el N°4 en línea con el primero.
El N°5 estaba directamente enfrentado por una larga galería con el frente de la capilla, era de dimensiones menores con sólo dos plantas y se utilizaba para maternidad, todos los demás correspondían a salas de clínica médica.
El 28 de Abril de 1887 se inauguraba el nuevo Hospital de Mujeres, rebautizado Bernardino Rivadavia, en homenaje al que fuera el primitivo artífice de la creación de la Sociedad de Beneficencia, institución de damas aristocráticas dedicadas a la filantropía.
Es día se hicieron presentes la Presidenta de la Sociedad, Luisa Muñoz de Cantilo, el Arsobispo León Federico Aneiros, que bendijo la capilla y las instalaciones, la señora de Lavalle, secretaria de la sociedad que leyó el acta respectiva y el Ministro del Interior, Eduardo Wilde, quién pronunció el discurso.
Así quedaba liberado a la comunidad el Hospital Rivadavia, como se lo señaló en aquella época, "El más lujoso del país y uno de los más importantes del mundo".
El gran sueño se había cumplido.



Datos extraídos de:
Rodío Raíces
Breve historia del Hospital Rivadavia
Editorial Akadia-2000-

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